Cada mañana asisten a la presentación de las actividades del día las palomas. Nos acompañan con sus susurros. Luego, supongo que se aburren y emigran a otros recintos más frescos.
Nuestra gatita necesitada de mimos aparece un poco más tarde y se restrega por las piernas de los asistentes a los talleres de la planta baja. ¿De dónde viene? ¿A dónde va? ¿Tiene dueño?